viernes, 28 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
Desesperación
La noche prepara su caída,
nublado el trayecto, abre los brazos,
yo aguardo por el golpe esperándola.
Lenta es su mirada,
detenida en la densa niebla de la tempestad.
La ciudad despierta cada espera duplicando
un dos,
crece la esperanza,
viene otra letanía hueca como el vacío
esperando el regreso.
El tiempo mastica la paciencia
está llegando una estación
sin hojas en sus manos.
Ruge un tumulto haciendo una señal
hacia ella, disipa el equilibrio el vuelo
cuando una lluvia cubre el manto matutino,
pero jamás alcanza para cubrir la pausa
de mi saludo.
Mas la despido todavía a la espera,
un rayo abre cada ojo oscuro,
continua la trayectoria vertical
mientras siento las palabras
en mis huesos.
Viene muda, voy envuelto en el peso,
no la veo, ella mira mi sueño,
miro el aire desnudándose en los árboles.
En un desierto estoy,
azotado por los pájaros de la ponzoña,
oigo el ruido de su presencia,
solo aparece ante mis ojos
un cadáver disfrazado
cuando la forma de la tarde ha dejado
de mirarme.
Autor: Andrés Toribio
nublado el trayecto, abre los brazos,
yo aguardo por el golpe esperándola.
Lenta es su mirada,
detenida en la densa niebla de la tempestad.
La ciudad despierta cada espera duplicando
un dos,
crece la esperanza,
viene otra letanía hueca como el vacío
esperando el regreso.
El tiempo mastica la paciencia
está llegando una estación
sin hojas en sus manos.
Ruge un tumulto haciendo una señal
hacia ella, disipa el equilibrio el vuelo
cuando una lluvia cubre el manto matutino,
pero jamás alcanza para cubrir la pausa
de mi saludo.
Mas la despido todavía a la espera,
un rayo abre cada ojo oscuro,
continua la trayectoria vertical
mientras siento las palabras
en mis huesos.
Viene muda, voy envuelto en el peso,
no la veo, ella mira mi sueño,
miro el aire desnudándose en los árboles.
En un desierto estoy,
azotado por los pájaros de la ponzoña,
oigo el ruido de su presencia,
solo aparece ante mis ojos
un cadáver disfrazado
cuando la forma de la tarde ha dejado
de mirarme.
Autor: Andrés Toribio
martes, 5 de febrero de 2013
A través de tu senda
El ritmo del torso me guía,
andando cada huella dejada
por tus pies,
por los respiros sordos
navegando en tu cuerpo,
mientras gime la noche temblorosa
en mitad de la hora nacida
en el silencio.
Continuo subido en el anca,
trepidando sin remos en cada
senda verde,
pero atado al deseo diseñando
el destino.
No es grato el camino de los
fingidos besos,
por eso, siempre busco
en cada paso firme:
la mujer de mis sueños
en la hora nocturna.
Por: Andrés Toribio.
andando cada huella dejada
por tus pies,
por los respiros sordos
navegando en tu cuerpo,
mientras gime la noche temblorosa
en mitad de la hora nacida
en el silencio.
Continuo subido en el anca,
trepidando sin remos en cada
senda verde,
pero atado al deseo diseñando
el destino.
No es grato el camino de los
fingidos besos,
por eso, siempre busco
en cada paso firme:
la mujer de mis sueños
en la hora nocturna.
Por: Andrés Toribio.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Consejero impune
De tres olas turbulentas la infancia emerge,
alerta la historia se resume en el ímpetu
soñado en cinco años.
Modificador de lo visible que lo sensible
toca con sus manos despiertas,
una tensión real viste su cuerpo,
enfrentando lo ideal en su conciencia,
novedades creando que alimentan
un hábito intranquilo, a través
de impurezas cotidianas.
Mastica la tortura por el beso del aire,
la ruta del talento la calidad absuelve,
al abrirse sus alas a la sonrisa de un espacio,
asimismo, belleza hecho en dos palabras.
Tiñe su embriaguez la página, opta vivir
en un mar desesperado,
mas asciende envuelto en carne y alma,
ungido por la verbal sustancia del instante.
El último pétalo inició su llegada,
con el aplauso duodécimo de un grito,
de un hito nuevo creado hacia el trayecto:
De la invención sublime en lo moderno,
pero alegre el destino se levanta,
sostenido por dos números iguales,
abriendo el camino que no cesa
en el canon de la vida sin escala.
Autor: Andrés Toribio
alerta la historia se resume en el ímpetu
soñado en cinco años.
Modificador de lo visible que lo sensible
toca con sus manos despiertas,
una tensión real viste su cuerpo,
enfrentando lo ideal en su conciencia,
novedades creando que alimentan
un hábito intranquilo, a través
de impurezas cotidianas.
Mastica la tortura por el beso del aire,
la ruta del talento la calidad absuelve,
al abrirse sus alas a la sonrisa de un espacio,
asimismo, belleza hecho en dos palabras.
Tiñe su embriaguez la página, opta vivir
en un mar desesperado,
mas asciende envuelto en carne y alma,
ungido por la verbal sustancia del instante.
El último pétalo inició su llegada,
con el aplauso duodécimo de un grito,
de un hito nuevo creado hacia el trayecto:
De la invención sublime en lo moderno,
pero alegre el destino se levanta,
sostenido por dos números iguales,
abriendo el camino que no cesa
en el canon de la vida sin escala.
Autor: Andrés Toribio
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Presencia de la luz
Este río en que navego, amplía su cauce
diariamente. Desnuda las piedras cubriéndolas
con la plácida ternura de su forma.
diariamente. Desnuda las piedras cubriéndolas
con la plácida ternura de su forma.
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